domingo, agosto 21, 2005

Miradas van, Miradas vienen...

A mediados de los años noventas, Julie Delpy encarnó la sensitivamente encantadora Celine, en el alabado film independiente “Antes del amanecer”. E interpretando ese papel, nacido del emotivo mundillo creativo del director norteamericano Richard Linklater, esta delgada actriz francesa dio rienda suelta a aquella imagen de la sonriente niña-mujer, que lo envuelve todo y acapara suspiros por mil. La que observa concentradamente por medio de la ventana del nostálgico tren y pronuncia las palabras necesarias. Sin más, sin menos. Sin maliciosa conciencia de lo que hace, los diálogos más adictivos nacen en sus delgados labios, que tanto parece admirar Jesse.
Porque cuando alguien esconde un trasfondo de tantos reconfortantes intereses, guardados para quienes si los valoran de verdad, se aprecia ciertamente la escasez del concepto “tiempo”.
Los códigos no lingüísticos que se prestan a la complicidad de ambos, las miradas nerviosillas y delatantes, se impregnan en una producción cinematográfica alejada de pomposos elementos adicionales.
Basta con las extensas caminatas que sirven para explorarse mutuamente, el silencio bien entendido y las calles de cualquier ciudad. ¿Importa que sea
Viena o París?
Así de categórico. Ya que en definitiva, esos mínimos hilos narrativos se trasforman en el alucinante telón de fondo, de un argumento demasiado sencillo. La de conocer a una persona para luego reencontrase. La de revalorizar el verdadero sentido del espontáneo y andante diálogo.
Sí. Puede parecer que tanta frase sustentada en ensoñaciones mal logradas, hacia una pareja tan empalagosa como la de
Celine y Jesse, no tiene mayor validez. O que toda la trama de cualquiera de las dos realizaciones filmadas por Linklater, es demasiada idealizada y celestialmente irreal.
Pero cuando las texturas de la enorme pantalla del cine se trasforma en tan cercana, sensibilizándote sin razonamiento tan concretos,
vale la pena apostar por las
“cursilerías de historias románticas”. Sí alguien incomprensiblemente se topa con Celine o por esas casualidades no tan casuales la conoce, no dude en darle mi mail y comentarle la existencia de este texto.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

cursileria? creo que no debes de justificarte tanto por gustar de una película que dice mucho, con pocos elementos.
grata sensacion provoca siempre tu blog.

Anónimo dijo...

nunca me llamo la atencion esta pelicula y tampoco entendía porque la destacaban así, si a lo largo de ella no pasa nada (en lo dramático) y la pareja parece estar de acuerdo en todo. a lo mejor, esperaba más que los largos diálogos que me terminaron por aburrir.
(hablo de la primera parte, porque la segunda ni siquiera la vi)

Musa Floydiana dijo...

De esta película siempre me llamo la atención la importancia a los hechos simples. A esas palabras en la visTa del otro tratando de dejar en claro un sin fin de cosas del Momento. Todo llega a ser tan transable comprendido desde esa butaca empapelada de su dulzura y el encanto del seductor de ojos penetrantes. Prima el engaño romanticon, logra engañar y atarte en ese desprendimiento bombardero que te hace pensar “yo también dije aquellas frases” “yo también sentí aquellos suspiros”. La segunda parte me es traumante esa coincidencia del reencuentro reactivo da escalofríos, no deja la respuesta clara ¿porque es tan encantador “el reencuentro de las coincidencias” ‘.
El sentido que deja sintiendo por un momento esos extraños sentimientos hablados por sus labios y siempre presente te hace patente la coincidencia pero no el reencuentro cuando este ultimo se hace presente la presencia de la coincidencia no es tan medible es “sonriente”.

Gonzaloieb dijo...

No hay que ser tan gafapasta, las dos son buenas cintas simples... sin más. A todos nos gustaría recordar una historia como aquella cuando los años pasen.
Lo bueno de estas películas es que siendo tan sencillas nos dejan más contentos que una con miles de efectos especiales y eso ya es un gran merito.
Saludos
Nota: Acabo de enviarle un mail a Celine para que vea tu blog! jeje

Carolina Moro dijo...

Hay escenas o secuencia de diálogos sin cortes. Esa botella de vino regalada, las copas que ella se roba de una mesa, la música en cello que recorre de día los mismos lugares que mostraron a ellos dos de noche.

Y eso. Y la duda. No hacía falta la segunda parte.

saludos

Die Walküre dijo...

La primera parte a pesar de la sencillez estaba bastante bien, no siempre es bueno sobre explotar una idea, a veces creo que es bueno tan sólo dejarlo a la imaginación o a un posible. Las cosas complicadas en ocasiones no son las mejores, hay cosas o hechos pequeños que dejan mucho más que largas horas.
Me agradó mucho lo que publicaste,todo en tu blog tiene un estilo muy particular...
Cuidate mucho
Auf wiedersehen!

Anónimo dijo...

concuerdo con gieb, a muchos nos gustaría recordar una historia así.
y creo que la segunda parte estuvo de más, porque era dificil continuar la trama que era simple y tremendamente encantadora.

Die Walküre dijo...

Es muy interesante charlar cada cierto tiempo
Cuidate mucho
Auf wiedersehen!