Es inaceptable o quizás una desfachatez que no haya actualizado este Blog, hace tanto tiempo. Tengo mucho que decir y contar, en diversas dimensiones, pero el descaro me ha ganado: aquella pereza estúpida fue sustancial.
Se viene el frío y varios cuentos de Carver que vuelvo a hojear. También una vieja-nueva canción de Paul me acompaña. En ella, existen en su letra, explícita reminiscencia a lo ocurrido en la infancia del más emblemático de los Beatles... Eso, mirado desde lejos. Desde acá, desde donde me importa a mí.
http://www.youtube.com/watch?v=K4w5-XZ244c
jueves, abril 29, 2010
lunes, octubre 06, 2008
Línea Oblicua
A veces pasamos largas horas allí, quietos y guarecidos en lo que queremos exigir. Sin considerar todo lo que entregamos fielmente, sumándonos desmedros bajo malos entendidos.
Así vuela un pájaro triste cantando que habrá aguacero por el norte y así, también, están sus alas golpeadas que no trepidan en darnos la bofetada que debería hacernos entender. Y de
paso, hacernos más reales.
A contraluz está nuestro interior que se ciega y no entiende, que sigue cuajando hacia lo que nos daña, como si acaso ese camino alguna vez hubiese sido viable para el más avezado conductor de sensaciones oblicuas.
No queremos disimular que algo nos duele, pero terminamos siendo soberbios y recayendo en las mismísimas imágenes que ya deberíamos de coleccionar a rabiar.
Las contabilizamos, decimos con pulcritud que las entendemos. Están al costado bajo la vereda, tendidas… no suman. Se divagan en el escenario con diálogos ingenuos, caminatas cerradas, amarguras cutáneas que se van al tragar saliva.
No sabemos dimensionar una letra, unas cuantas líneas escritas que no se lanzan porque sí, ni menos tienen un origen insípido o relamido.
Dejamos que quien escribe siga deambulando por las cuadras de aquella ciudad silenciosa, acallada en día feriado, sin reparar en cuantos pasos se han dado para llegar a concebir la métrica de la oración. Del sentido más bien sentido que tiene el desparpajo por desnudarse frente a la hoja en blanco.
No regalamos entendimiento fecundo, sin mediar una moneda conveniente a cambio, porque ya es institucional que las transacciones humanas/comerciantes fragüen frentes a nuestros narizotas. Y nadie se incomoda, ya que el decálogo lo descifra muy bien.
Cobijamos lo que supuestamente queremos darnos, ensalzamos con pie de página a los rostros que nos dicta la moral social en lo acordado, embolinándonos la perdiz en lo sustancial… lo perecedero.
Es decir y en palabras más conducentes: “No entendemos bien, porque no queremos entendernos, verdaderamente”.
A veces pasamos largas horas allí, quietos y guarecidos en lo que queremos exigir. Sin considerar todo lo que entregamos fielmente, sumándonos desmedros bajo malos entendidos.
Así vuela un pájaro triste cantando que habrá aguacero por el norte y así, también, están sus alas golpeadas que no trepidan en darnos la bofetada que debería hacernos entender. Y de
paso, hacernos más reales.A contraluz está nuestro interior que se ciega y no entiende, que sigue cuajando hacia lo que nos daña, como si acaso ese camino alguna vez hubiese sido viable para el más avezado conductor de sensaciones oblicuas.
No queremos disimular que algo nos duele, pero terminamos siendo soberbios y recayendo en las mismísimas imágenes que ya deberíamos de coleccionar a rabiar.
Las contabilizamos, decimos con pulcritud que las entendemos. Están al costado bajo la vereda, tendidas… no suman. Se divagan en el escenario con diálogos ingenuos, caminatas cerradas, amarguras cutáneas que se van al tragar saliva.
No sabemos dimensionar una letra, unas cuantas líneas escritas que no se lanzan porque sí, ni menos tienen un origen insípido o relamido.
Dejamos que quien escribe siga deambulando por las cuadras de aquella ciudad silenciosa, acallada en día feriado, sin reparar en cuantos pasos se han dado para llegar a concebir la métrica de la oración. Del sentido más bien sentido que tiene el desparpajo por desnudarse frente a la hoja en blanco.
No regalamos entendimiento fecundo, sin mediar una moneda conveniente a cambio, porque ya es institucional que las transacciones humanas/comerciantes fragüen frentes a nuestros narizotas. Y nadie se incomoda, ya que el decálogo lo descifra muy bien.
Cobijamos lo que supuestamente queremos darnos, ensalzamos con pie de página a los rostros que nos dicta la moral social en lo acordado, embolinándonos la perdiz en lo sustancial… lo perecedero.
Es decir y en palabras más conducentes: “No entendemos bien, porque no queremos entendernos, verdaderamente”.
sábado, septiembre 06, 2008
Tele-VélisLlego cansado a mi casa, después de una tarde larguísima en el trabajo, en donde el colapso se apoderó del todo…
Me tiro sobre la cama, quiero descansar y casi por esa inercia del hábito mal entendido prendo la televisión para llegar de rebote a sintonizar el cable.
Es allí, justamente a esa hora y lugar, que aparece el rostro siempre bien compuesto del periodista Héctor Vélis-Mesa en la escenografía que acoge la entrega informativa respectiva.
El habla con esa especie de documentación mental extrema, narrando sobre uno de los tantos libros que, me imagino, posan minuciosamente en su velador cada noche.
El habla, mejor dicho: comunica empleando las óptimas palabras audibles que se llegan a conocer, gracias al amplísimo manejo del correcto uso del idioma, porque simplemente expresa lo le gusta y quiere.
Habla o siendo rigurosos en el verbo a emplear, comenta sobre libros.
Vélis-Mesa sabe perfectamente que su aparición en la pantalla durará sólo unos cuantos minutos, trasformándola en fugas.
Sabe, lo entiende a cabalidad, que es complejo que llegue a conducir un programa televiso. Y, a lo más, aventuró a asegurar que lo relativamente cerca de esa instancia sería el concretar algún proyecto cultural trasmitido en la señal del cable. Así de pasada, muy al andar.
Cuando vuelvo a concentrarme en las imágenes, Vélis-Mesa sonríe constantemente frente a la cámara mientras sigue desenredando pequeños indicios narrativos de la historia que se encarga de contar parceladamente. La del libro, obviamente.
Se ríe porque se da el gusto de difundir en sus propios conceptos lo que el tanto degusta. Lo que a él le ha servido para entender el mundo desde múltiples y heterogéneas formas.
Después de verlo sentado allí, atino a visualizar la siguiente antojadiza escena en donde Vélis- Mesa se para del set despidiéndose caballerosamente de los restantes periodistas.
Se va.
Emprende el camino hacia el estacionamiento del canal con la sensación impagable de haber dado lo mejor de sí, en veloces segundos que no son destinados al azar ni a la desidia.
Son sus milimétricos instantes de “masividad” bien ganados, en donde quiere compartir un cúmulo de sensaciones o reflexiones referente a una trama. Su trama, la cual ocupó su interés abriéndole de mejor manera la ventana intangible de quienes creen en el sabroso duelo eterno de la ficción frente a la realidad. O viceversa.
Ya no me siento tan agotado y me paro de la cama.
Son sus milimétricos instantes de “masividad” bien ganados, en donde quiere compartir un cúmulo de sensaciones o reflexiones referente a una trama. Su trama, la cual ocupó su interés abriéndole de mejor manera la ventana intangible de quienes creen en el sabroso duelo eterno de la ficción frente a la realidad. O viceversa.
Ya no me siento tan agotado y me paro de la cama.
viernes, agosto 08, 2008
Sin parar ni detenerse: Nuevamente retomo una de esas películas clásicas que cuajaron, sin querer claro está, ciertos lineamientos narrativos audiovisuales muy contundentes e influyentes. Porque sólo basta con que aprecien minuciosamente el aclamado inicio del film “Sed de Mal” (Touch of Evil) que en 1958, actúo y dirigió Orson Welles, para así verificar el eterno plano secuencia que da inicio a la intriga policial… El que sabe, sabe y con Welles no hay dobles lecturas: el tipo dictaba improvisadas cátedras en la pantalla grande.
sábado, julio 12, 2008
Punto de Convergencia
“Ví por primera vez a David Bowie en 1972 cantando “Starman” en “Top of the Pops”. Yo acababa de cumplir quince años… Gary Glitter también estaba en las listas. Y me llamaba mucho la atención Marc Bolan con Roxy Music, que como Bowie, no parecían parte del “Mainstream”. Esa música me llegó de forma directa y sentí que estaba hacha para mí”. Palabras de Susan Janet Ballion, mejor conocida como Siouxsie Sioux, líder de los clásicos Siouxsie & the Banshees.
“Ví por primera vez a David Bowie en 1972 cantando “Starman” en “Top of the Pops”. Yo acababa de cumplir quince años… Gary Glitter también estaba en las listas. Y me llamaba mucho la atención Marc Bolan con Roxy Music, que como Bowie, no parecían parte del “Mainstream”. Esa música me llegó de forma directa y sentí que estaba hacha para mí”. Palabras de Susan Janet Ballion, mejor conocida como Siouxsie Sioux, líder de los clásicos Siouxsie & the Banshees.
domingo, junio 01, 2008
El Debut de Human Bell
Otra cosa es con guitarra: Pese a que el audio de este video capturado a mano alzada no es el ideal, el acercarse al mundo de guitarras tapizadas y muros hipnóticos que propone Human Bell siempre resulta una experiencia muy agradable.
Este dúo proveniente de la ciudad estadounidense de Baltimore e integrado por David Heumann y Nathan Bell lanzó este año su álbum debut, con título homónimo y bajo el catálogo del sello “Thrill”. En este trabajo se desprende siete pasajes guitarrescos bien simples, con laberintos estructurales de melodías que se prolongan… Aunque eso no es sinónimo de caer en la abulia complaciente hacia el oyente.
Otra cosa es con guitarra: Pese a que el audio de este video capturado a mano alzada no es el ideal, el acercarse al mundo de guitarras tapizadas y muros hipnóticos que propone Human Bell siempre resulta una experiencia muy agradable.Este dúo proveniente de la ciudad estadounidense de Baltimore e integrado por David Heumann y Nathan Bell lanzó este año su álbum debut, con título homónimo y bajo el catálogo del sello “Thrill”. En este trabajo se desprende siete pasajes guitarrescos bien simples, con laberintos estructurales de melodías que se prolongan… Aunque eso no es sinónimo de caer en la abulia complaciente hacia el oyente.
miércoles, abril 23, 2008
Portishead, "Hunter"
-No hay fecha que no se cumpla, ni deuda que no se pague. Ya está, por fin. Después de años de espera y la más disparatada seguidilla de rumores al respecto, Portishead renace este 28 de abril a nivel mundial publicando su nuevo álbum “Third”, bajo el alero del sello Island Récords. Y aunque todo parece que este tema será uno de sus singles a difundir, el segundo track de esta producción llamado “Hunter” se alza con esa intima sensación de desolación que sigue arrastrando la belleza vocal de la siempre añorada Beth Gibbons.
-No hay fecha que no se cumpla, ni deuda que no se pague. Ya está, por fin. Después de años de espera y la más disparatada seguidilla de rumores al respecto, Portishead renace este 28 de abril a nivel mundial publicando su nuevo álbum “Third”, bajo el alero del sello Island Récords. Y aunque todo parece que este tema será uno de sus singles a difundir, el segundo track de esta producción llamado “Hunter” se alza con esa intima sensación de desolación que sigue arrastrando la belleza vocal de la siempre añorada Beth Gibbons.
jueves, abril 03, 2008
Jam SessionHay lugares en donde las melodías nos permiten trasportarnos a otras épocas. Texturas musicales que sirven de vía comunicante hacia foráneas latitudes, a momentos que suelen significarnos como añoranzas de algo que hemos vivido. Pero, que en términos más racionales no lo hemos vivido. Eso, en el ahora más próximo.
Seis a la Dixie es una excusa perfecta para que un grupo de formales y experimentados músicos nacionales, dejen plasmado en el escenario parte de sus cuantiosas historias que se han entrelazos en torno al Jazz.
Con sus alegres y festivos ritmos, en contraste con otros más acompasados, pasan una personalísima revista a aquellos artistas esenciales del género. Sin dejar de lado esa cuota de sano humor que se produce con su cómplice público.
Eso, ya que hasta el espectador más despistado e ignorante siente que frente a sus ojos está el espíritu de quienes vibran verdaderamente con lo elegido a ejecutar, a perpetuar, a proyectar en su sintonía propia y personalísima.
Y eso, sinceramente da envidia. Una que puede ser clasificada como políticamente correcta o sana. Sin embargo, sigue teniendo esos tintes de descarriada admiración y codicioso anhelo por saber el cómo y cuando se concretó el extenso proceso de reconocimiento íntimo hacia instrumentos tan alucinantes como resulta sonar el clarinete, por ejemplo.
En su hábitat natural, es recomendable de escuchar a Seis a la Dixie en un lugar hecho a la medida: el histórico Club de Jazz en Santiago.
domingo, marzo 23, 2008
Solos
Recién por MSN alguien me dice, después de intercambiar algunas profusas líneas, que se siente solo. Eso a título de nada o mucho, según como se le mire.
En la tarde releí una de las siempre bien estructuradas columnas del periodista Francisco Mouat, quién describe el cómo se encontró en un concurrido supermercado con un viejo amigo el cual sólo le abrazó, contándole entre sollozos que acababa de morir su padre.
Y después de mucho masticar ciertas ideas con otras duales emociones, concluí casi por intuición que partes de las “desconexiones” experimentadas en las parejas, van de la mano a ese miedo inerte y casi lógico de que algún día todo acabe. Qué la uniforme sensación de soledad nos inunde y se apodere de nosotros aplastándonos, nuevamente, por largos momentos.
Ahora mismo, mientras redacto este confuso párrafo escucho parte de la letra que entona el músico nacional Andrés Valdivia en su tema “Vulgar” y coloco la oreja pegote cuando dice extensamente: “Y es tan vulgar, ser joven y estar muerto”.
Por lo mismo, no sé si todos estas sumatorias de encrucijadas situaciones pedestres- con tintes sincrónicos- aparecen porque deben de estar. O ese espíritu insensatamente nihilista todavía sigue ocupando un papel protagónico en mí inconsciente, reflotando in situ, estas ambiguas sensaciones.
Como de buscar modos de contentamientos prácticos y a la mano se trata, cuando las tormentosas adversidades vienen a uno, he proyectado que las cosas se palpan por algo y se deben de asumir, que los dolores están para doler.
Es más, queriendo definir un ideario más pragmático me he refugiado en el primer aliento del poemario “Diario de Muerte” del escritor chileno Enrique Lihn para reflexionar que: “Nada tiene que ver el dolor con el dolor, nada tiene que ver la desesperación con la desesperación. Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadasNo hay nombres en la zona muda”.
Claro, muchas veces parece que el ánimo más fanfarrón es digno depositario de frases así de grandilocuentes y que, de caer y levantarse a nuestro ritmo, se trata el viejo chiste de la vida misma.
Todos necesitamos estar sólo, ser parte circunspecto de nuestro silencio y así, sin cuestiones emocionales muy “pirotécnicas”, escucharnos. Eso en la justa medida, sin quedar permanentemente en el estado sigiloso y lineal, que es la antesala a fragmentos menos sanadores, volviéndonos obcecados hasta la majadería culposa...
De aquello, hasta un tragicómico historial pormenorizado podría lanzar. Pero, este soporte no lo soporta.
En fin, Eso sería, que más da.
Porque ahora, sí por el instante, ya no quiero seguir escribiendo. Es tarde y se hace el minuto de pararme de acá y caminar. Un rato… sí, caminar para seguir reflotando ideas que me lleven a estar bien conmigo mismo.
Conmigo, los otros, con el entorno y la bien llevaba amiga llamada soledad, que en dosis medidas, no abruma.
Recién por MSN alguien me dice, después de intercambiar algunas profusas líneas, que se siente solo. Eso a título de nada o mucho, según como se le mire.
En la tarde releí una de las siempre bien estructuradas columnas del periodista Francisco Mouat, quién describe el cómo se encontró en un concurrido supermercado con un viejo amigo el cual sólo le abrazó, contándole entre sollozos que acababa de morir su padre.
Y después de mucho masticar ciertas ideas con otras duales emociones, concluí casi por intuición que partes de las “desconexiones” experimentadas en las parejas, van de la mano a ese miedo inerte y casi lógico de que algún día todo acabe. Qué la uniforme sensación de soledad nos inunde y se apodere de nosotros aplastándonos, nuevamente, por largos momentos.Ahora mismo, mientras redacto este confuso párrafo escucho parte de la letra que entona el músico nacional Andrés Valdivia en su tema “Vulgar” y coloco la oreja pegote cuando dice extensamente: “Y es tan vulgar, ser joven y estar muerto”.
Por lo mismo, no sé si todos estas sumatorias de encrucijadas situaciones pedestres- con tintes sincrónicos- aparecen porque deben de estar. O ese espíritu insensatamente nihilista todavía sigue ocupando un papel protagónico en mí inconsciente, reflotando in situ, estas ambiguas sensaciones.
Como de buscar modos de contentamientos prácticos y a la mano se trata, cuando las tormentosas adversidades vienen a uno, he proyectado que las cosas se palpan por algo y se deben de asumir, que los dolores están para doler.
Es más, queriendo definir un ideario más pragmático me he refugiado en el primer aliento del poemario “Diario de Muerte” del escritor chileno Enrique Lihn para reflexionar que: “Nada tiene que ver el dolor con el dolor, nada tiene que ver la desesperación con la desesperación. Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadasNo hay nombres en la zona muda”.
Claro, muchas veces parece que el ánimo más fanfarrón es digno depositario de frases así de grandilocuentes y que, de caer y levantarse a nuestro ritmo, se trata el viejo chiste de la vida misma.
Todos necesitamos estar sólo, ser parte circunspecto de nuestro silencio y así, sin cuestiones emocionales muy “pirotécnicas”, escucharnos. Eso en la justa medida, sin quedar permanentemente en el estado sigiloso y lineal, que es la antesala a fragmentos menos sanadores, volviéndonos obcecados hasta la majadería culposa...
De aquello, hasta un tragicómico historial pormenorizado podría lanzar. Pero, este soporte no lo soporta.
En fin, Eso sería, que más da.
Porque ahora, sí por el instante, ya no quiero seguir escribiendo. Es tarde y se hace el minuto de pararme de acá y caminar. Un rato… sí, caminar para seguir reflotando ideas que me lleven a estar bien conmigo mismo.
Conmigo, los otros, con el entorno y la bien llevaba amiga llamada soledad, que en dosis medidas, no abruma.
jueves, febrero 21, 2008
Death In June: Sonidos (No) Comunes
Escribir sobre Death in June sería como adentrarse en periodos más ensimismados y poco claros que todos, de alguna u otra forma, hemos vivido en diversos niveles o temporadas de nuestra vida. Hablar de Death in June sería remitirse a
una vertiente musical nacida en base a esa amigota guitarra acústica, tan decidora como resultó serlo en las melodías suplicantes de Nick Drake- hace unos buenas décadas atrás- y llevarlas al extremo agridulce del ahora constante… Sería vivir unos años en esos recuerdos, sumergirse y resucitarlos con otros bríos.
Pero para ser más certeros e hincándole el diente en lo informativo: Death in June es un proyecto personalísimo amparado bajo la luz y sombra de Douglas Pearce, quién tuvo unos adolescentes años lanzado griteríos contestatarios en la banda Punk: “Crisis”. De aquellas andanzas, junto a Patrick Leagas y Tony Wakeford nació en 1980, Death in June. Aunque con el tiempo aquello derivó en algo netamente personal de Pearce, ya que los otros dos integrantes emigraron para forman diversas agrupaciones.
Desde entonces las aguas creativas que han llevado a esta propuesta van por la experimentación con sonidos industriales, fragmentos que cruzan voces tenues y ritmos marciales y, desde mediados de los noventas, la insistencia trasversal en el Dark Folk. En eso, Pearce ha contado con la colaboración de muchos cercanos músicos entre los cuales destacan su casi enfermiza relación obsesiva, y ya quebrajada, con David Tibet de Current 93, los samplers más precisos que aportó en el momento Albin Julius de Der Blautharsch y los acordeones nostálgicos de Andreas Ritter del grupo alemán Forseti. (Todos ellos, por supuesto, merecen otras líneas más extensas referentes a sus particulares discografías).
Es así, simple… Death in June -en lo extenso de su carrera- se ha convertido en un motor irradiante de símbolos extraños, muchos de ellos cargados manifiestamente a la imaginería de la segunda guerra mundial, mensajes con dobles lecturas y melodías no convencionales que llegar a cuestionar a oyentes que divagan, investigan y añaden un componente musical más reaccionario. Algo de eso está muy palpable en un álbum algo complejo de conseguir, pero que se empina entre los mejores de su limitado género: “Rose Clouds of Holocaust” de 1995.
En este Douglas Pearce sigue palpitando al ritmo de su guitarra, que por largos fragmentos llega a se desesperantemente tenue, sin omitir el halo de dual sensatez entre la frialdad y calidez que caracteriza a sus íntimas producciones musicales.
una vertiente musical nacida en base a esa amigota guitarra acústica, tan decidora como resultó serlo en las melodías suplicantes de Nick Drake- hace unos buenas décadas atrás- y llevarlas al extremo agridulce del ahora constante… Sería vivir unos años en esos recuerdos, sumergirse y resucitarlos con otros bríos.Pero para ser más certeros e hincándole el diente en lo informativo: Death in June es un proyecto personalísimo amparado bajo la luz y sombra de Douglas Pearce, quién tuvo unos adolescentes años lanzado griteríos contestatarios en la banda Punk: “Crisis”. De aquellas andanzas, junto a Patrick Leagas y Tony Wakeford nació en 1980, Death in June. Aunque con el tiempo aquello derivó en algo netamente personal de Pearce, ya que los otros dos integrantes emigraron para forman diversas agrupaciones.
Desde entonces las aguas creativas que han llevado a esta propuesta van por la experimentación con sonidos industriales, fragmentos que cruzan voces tenues y ritmos marciales y, desde mediados de los noventas, la insistencia trasversal en el Dark Folk. En eso, Pearce ha contado con la colaboración de muchos cercanos músicos entre los cuales destacan su casi enfermiza relación obsesiva, y ya quebrajada, con David Tibet de Current 93, los samplers más precisos que aportó en el momento Albin Julius de Der Blautharsch y los acordeones nostálgicos de Andreas Ritter del grupo alemán Forseti. (Todos ellos, por supuesto, merecen otras líneas más extensas referentes a sus particulares discografías).
Es así, simple… Death in June -en lo extenso de su carrera- se ha convertido en un motor irradiante de símbolos extraños, muchos de ellos cargados manifiestamente a la imaginería de la segunda guerra mundial, mensajes con dobles lecturas y melodías no convencionales que llegar a cuestionar a oyentes que divagan, investigan y añaden un componente musical más reaccionario. Algo de eso está muy palpable en un álbum algo complejo de conseguir, pero que se empina entre los mejores de su limitado género: “Rose Clouds of Holocaust” de 1995.
En este Douglas Pearce sigue palpitando al ritmo de su guitarra, que por largos fragmentos llega a se desesperantemente tenue, sin omitir el halo de dual sensatez entre la frialdad y calidez que caracteriza a sus íntimas producciones musicales.
domingo, febrero 03, 2008
Locuacidad
Se viene la tarde, baja la temperatura, baja mucho de lo que debiera de subir, bajan las vibraciones. Y ese ítem que llega a ser angustiante, en paralelo a aquello hecho, sumado a las obligaciones diarias por efectuar, felizmente ya no puede llevarme consigo.
Soy de vaivenes extraños, de tomar un poemario y arremeter sin más por las partes menos impensadas o de releer una y mil veces porque el cine Pedro de Valdivia cerró sus puertas y tomará otra rentable estampa.
Es que se me pasa un rato largo pensando en la convulsionada erosión de céntricos departamentos, también en las múltiples sin razones aparentes que poseen algunos estereotipos de personalidad al actuar con ese deseo obsecado o en los secretos mejor guardados que cobija cada familia.
Es más: desde que descubrí unas cuantas cosas de la propia dejé de lado ese infantil ejercicio al asociar que la mía era inmaculada, porque de eso nada y poco había, certeramente.
Yo me anoto por quienes caminan sin sentidos en parques los días domingos, escuchan en vez de arremeter con grandilocuentes reflexiones venidas al género o se buscan en descaro, gracias a la mirada de algunos.
Puedo eso sí, confesar que he tenido pocos y milimétricos amigos, muchos de los cuales se han ido en esa desidia propia del ingrato e inmaduro personaje que suelta antes de abrazar. Qué de ellos guardo verdaderos e intangibles colchones de locuacidad sobre unas cuantas cosillas que me enseñaron, al pasar, sin tapujos y haciéndome ver errores mayúsculos que se me hacían un mal hábito.
Ya se entiende: Nunca es tarde para replantear.
Se viene la tarde, baja la temperatura, baja mucho de lo que debiera de subir, bajan las vibraciones. Y ese ítem que llega a ser angustiante, en paralelo a aquello hecho, sumado a las obligaciones diarias por efectuar, felizmente ya no puede llevarme consigo.
Soy de vaivenes extraños, de tomar un poemario y arremeter sin más por las partes menos impensadas o de releer una y mil veces porque el cine Pedro de Valdivia cerró sus puertas y tomará otra rentable estampa.
Es que se me pasa un rato largo pensando en la convulsionada erosión de céntricos departamentos, también en las múltiples sin razones aparentes que poseen algunos estereotipos de personalidad al actuar con ese deseo obsecado o en los secretos mejor guardados que cobija cada familia.
Es más: desde que descubrí unas cuantas cosas de la propia dejé de lado ese infantil ejercicio al asociar que la mía era inmaculada, porque de eso nada y poco había, certeramente.
Yo me anoto por quienes caminan sin sentidos en parques los días domingos, escuchan en vez de arremeter con grandilocuentes reflexiones venidas al género o se buscan en descaro, gracias a la mirada de algunos.
Puedo eso sí, confesar que he tenido pocos y milimétricos amigos, muchos de los cuales se han ido en esa desidia propia del ingrato e inmaduro personaje que suelta antes de abrazar. Qué de ellos guardo verdaderos e intangibles colchones de locuacidad sobre unas cuantas cosillas que me enseñaron, al pasar, sin tapujos y haciéndome ver errores mayúsculos que se me hacían un mal hábito.
Ya se entiende: Nunca es tarde para replantear.
jueves, enero 03, 2008
Sigur Rós , "Svefn g englar"
Cuando los rutinarios días nos aturden con el sofocante calor, después de horas interminables siempre es tranquilizador el abrir una ventana y dejar pasar la escasa brisa que busca su lugar, pasada la medianoche.
Es que cuando se abre las ventanas, los aires terminan llegándote, con sus matices respectivos. Y sí estás más alerta, porque en compás de espera puede quedar momentáneamente las inherentes tensiones que caen de cajón, lo refrescante terminará visitándote… Tarde o temprano.
(Lógica de la vida misma).
La inflexión verdadera y silenciosa es una de las prácticas íntimas más seductoras que deben de existir, más aún resulta saber que de concretarse no personifica una cuantiosa morosidad económica o afectación negativa a otros.
Prueben con tocarse, tocarse más la piel y preguntarse porque se siente su resequedad y cuáles serán las vías menos dermatológicamente testeada para solucionar su humectación.
Sonrían y tengan instancias de erotismo más puros hacia consigo mismos, después vendrá lo demás. Y si viene, que por mi venga de la mano melódica de esa guitarra más prolongada e hipnótica que propone Sigur Rós.
Cuando los rutinarios días nos aturden con el sofocante calor, después de horas interminables siempre es tranquilizador el abrir una ventana y dejar pasar la escasa brisa que busca su lugar, pasada la medianoche.
Es que cuando se abre las ventanas, los aires terminan llegándote, con sus matices respectivos. Y sí estás más alerta, porque en compás de espera puede quedar momentáneamente las inherentes tensiones que caen de cajón, lo refrescante terminará visitándote… Tarde o temprano.
(Lógica de la vida misma).
La inflexión verdadera y silenciosa es una de las prácticas íntimas más seductoras que deben de existir, más aún resulta saber que de concretarse no personifica una cuantiosa morosidad económica o afectación negativa a otros.
Prueben con tocarse, tocarse más la piel y preguntarse porque se siente su resequedad y cuáles serán las vías menos dermatológicamente testeada para solucionar su humectación.
Sonrían y tengan instancias de erotismo más puros hacia consigo mismos, después vendrá lo demás. Y si viene, que por mi venga de la mano melódica de esa guitarra más prolongada e hipnótica que propone Sigur Rós.
lunes, diciembre 31, 2007
Regalo
Tu regalo sonrío, dijo que esta era noche buena y mañana Navidad… ¡Horror!.
Hoy estuve dándome vuelta con tu regalo durante todo el día, estuve allí, miré, olfateé, pensé que finalmente caminarías serena cerca de mi auto, deambulé y pretendí hasta tocar la puerta. Tú puerta, la de tu casa… Me abstuve, no podría ser tan imprudente, tan desatinado.

Me volví con el regalo/obsequio/pegote. Nos acompañamos, pensé en invitarle un trago, algo fuerte en un Pub a la hora del Happy Hour. Pero, tú muy conducente regalo tan circunspecto no lo admitió.
Sabía que debía de llegar muy sobrio a tus ojos cuando te enfrentarás a él, mañana, hoy, en el trascurso de la sobrecargada semana que se teje entre Navidad y Año Nuevo.
Sabía que debía de llegar muy sobrio a tus ojos cuando te enfrentarás a él, mañana, hoy, en el trascurso de la sobrecargada semana que se teje entre Navidad y Año Nuevo.
Me reclamó, dijo que no sabía que de buenas a primeras sería pospuesto. Qué cuando me lo traje de la concurrida tienda y aceptó venirse, visualizó que sería abierto esta misma noche con muchas ansias. Qué romperían su encuadrado papel resistente, que lo mirarían un buen rato con esos ojos de primeras vistas que dicen tanto.
Finalmente tuve que parar en un mirador cerca de mi trabajo, con todo el calor incluido, ordenar las ideas, sincerarme y calmarlo. Aparte de explicarle que estabas ocupada, que no manejas siempre los malditos horarios, tuve que contentarlo como quien trata de calmar a su pequeño hijo y extraerlo de ese estado hipnótico/demencial en la abrumadora pataleta. Hijo de pocos años, claro está.
Tu regalo sonrío, dijo que esta era noche buena y mañana Navidad… ¡Horror!.
Allí concluí que a lo mejor, había confundido mi típica botellita de agua mineral por otro bebestible con algunos grados de alcohol.
Miré hacia todos lados y sólo atiné a arrancar el motor del vehículo e irme lo más rápido posible.
Llegué a casa, observé los mensajes de texto en mi teléfono y no supe mejor forma de explicarte todo.
Llegué a casa, observé los mensajes de texto en mi teléfono y no supe mejor forma de explicarte todo.
lunes, diciembre 10, 2007
Death Cab for Cutie - "Lightness"
Sólo una guitarra propia y mía, serviría para dejar huellas y decir lo que deba decir. Sólo unas cuantas notas amigas, la melodía compungida que me llevaría y esa paciencia que contrasta en el rigor resplandeciente de tu mirada y esos ojos rotulantes, que me siguen embelesando.
Es que las cosas con trasfondo se dicen así, no tan directamente, pero se dicen al mirar continuamente a ese quien afortunado, a esa dualidad que cuaja a la sinrazón más afectiva.
Sólo en la continuidad que genera una bella entonación en aquella guitarra acústica, reflejaría una historia con todos los pormenores más superfluos en contra.
Habrá que seguir creyendo.
Sólo una guitarra propia y mía, serviría para dejar huellas y decir lo que deba decir. Sólo unas cuantas notas amigas, la melodía compungida que me llevaría y esa paciencia que contrasta en el rigor resplandeciente de tu mirada y esos ojos rotulantes, que me siguen embelesando.
Es que las cosas con trasfondo se dicen así, no tan directamente, pero se dicen al mirar continuamente a ese quien afortunado, a esa dualidad que cuaja a la sinrazón más afectiva.
Sólo en la continuidad que genera una bella entonación en aquella guitarra acústica, reflejaría una historia con todos los pormenores más superfluos en contra.
Habrá que seguir creyendo.
viernes, noviembre 23, 2007
Se nos viene Lynch Al Cine
Mientras se viene el estreno de la última película de David Lynch “Inland Empire” (2006) en los cines locales, en la cuál se reencuentra con Laura Dern en el papel protagónico, les dejo con siete razones para seguir enganchado con sus extrañas producciones audiovisuales.
-Nacido en Missoula, una reducida localidad de Montana, David Lynch ha revolucionado las temáticas cinematográficas en sólo dos décadas. Desconcertante, agresivo, obsesivo y diabólico son algunos de los tantos adjetivos que marcan su evolutiva filmografía.
-El laberíntico misterio que ronda la obra de Lynch, es fusionado con elementos mágicos y extraños personajes que motivan sus guiones. En otras palabras: si estás agotado que como receptor te entreguen todo "digerido", la propuesta de este realizador norteamericano exige percatarte de singulares indicios o guiños actorales para comprender el mensaje final.
-Los hipnóticos primerísimos primeros planos con tendencias de los fundidos a negro, son recursos característicos de Lynch. Y no se trata de meros caprichos técnicos. Estos están al servicio de las protagónicas historias, interpretando los miedos más íntimos de cada personaje. Desde la escalofriante "The Elephant Man" rodada en Inglaterra, hasta "Mulholland Drive" se emplean continuamente.
-Las tramas, en general, giran en torno a hechos ocurridos fuera de campo. Es decir, fueron acometidos en un periodo que el espectador desconoce. Por lo mismo, se presentan sutilmente fragmentos que orientan o nos desesperan. ¿Ejemplos?: La omisión del secuestro y tortura de Don (Blue Velvet), El asesinato de Laura Palmer o del padre de Lula (Twin Peaks y Wild At Heart respectivamente). Como para que cada cual coloque las piezas precisas del rompecabezas.
-La maldita imagen de la "Femme Fatal" es clave para entender las bizarras cintas de Lynch. En "Blue Velvet" es Dorothy quien lleva a Jeffrey para transitar en oscuros caminos. También sucede algo similar con Laura Palmer y sus manipulaciones a lo largo de "Twin Peaks". Y para que mencionar a la oscura Renee Madison con su dualidad en "Lost Highway".
-¿Misógeno encubierto o otra perspectiva del rol femenino?. En muchas ocasiones la manoseada denominación de "Cine de Culto" no se justifica. Pero, en el caso de David Lynch está muy bien empleada. Por algo, en festivales de cine independiente sus obras más emblemáticas siguen siendo alabadas. Basta decir que los industriales entornos de "Eraserhead", filmada en 1976, ocupan un lugar privilegiado en el abecé de cualquier vanguardista realizador audiovisual.
-Lynch ha adaptado varias novelas trasformándolas en sus motivadores proyectos cinematográficos. "The elephant man and other reminiscences" de Sir Frederick Treves, "Dune" de Frank Herbert y "Wild at Heart" de Barry Gifford son algunas de ellas.
-Nacido en Missoula, una reducida localidad de Montana, David Lynch ha revolucionado las temáticas cinematográficas en sólo dos décadas. Desconcertante, agresivo, obsesivo y diabólico son algunos de los tantos adjetivos que marcan su evolutiva filmografía.-El laberíntico misterio que ronda la obra de Lynch, es fusionado con elementos mágicos y extraños personajes que motivan sus guiones. En otras palabras: si estás agotado que como receptor te entreguen todo "digerido", la propuesta de este realizador norteamericano exige percatarte de singulares indicios o guiños actorales para comprender el mensaje final.
-Los hipnóticos primerísimos primeros planos con tendencias de los fundidos a negro, son recursos característicos de Lynch. Y no se trata de meros caprichos técnicos. Estos están al servicio de las protagónicas historias, interpretando los miedos más íntimos de cada personaje. Desde la escalofriante "The Elephant Man" rodada en Inglaterra, hasta "Mulholland Drive" se emplean continuamente.
-Las tramas, en general, giran en torno a hechos ocurridos fuera de campo. Es decir, fueron acometidos en un periodo que el espectador desconoce. Por lo mismo, se presentan sutilmente fragmentos que orientan o nos desesperan. ¿Ejemplos?: La omisión del secuestro y tortura de Don (Blue Velvet), El asesinato de Laura Palmer o del padre de Lula (Twin Peaks y Wild At Heart respectivamente). Como para que cada cual coloque las piezas precisas del rompecabezas.
-La maldita imagen de la "Femme Fatal" es clave para entender las bizarras cintas de Lynch. En "Blue Velvet" es Dorothy quien lleva a Jeffrey para transitar en oscuros caminos. También sucede algo similar con Laura Palmer y sus manipulaciones a lo largo de "Twin Peaks". Y para que mencionar a la oscura Renee Madison con su dualidad en "Lost Highway".
-¿Misógeno encubierto o otra perspectiva del rol femenino?. En muchas ocasiones la manoseada denominación de "Cine de Culto" no se justifica. Pero, en el caso de David Lynch está muy bien empleada. Por algo, en festivales de cine independiente sus obras más emblemáticas siguen siendo alabadas. Basta decir que los industriales entornos de "Eraserhead", filmada en 1976, ocupan un lugar privilegiado en el abecé de cualquier vanguardista realizador audiovisual.
-Lynch ha adaptado varias novelas trasformándolas en sus motivadores proyectos cinematográficos. "The elephant man and other reminiscences" de Sir Frederick Treves, "Dune" de Frank Herbert y "Wild at Heart" de Barry Gifford son algunas de ellas.
martes, noviembre 20, 2007
La Nube de Holden
Tú estás en un momento, con las vivencias-(des) encuentros-jornadas agridulces-tempestades superadas y a medias terminar, yo en otro. Quizás sea destiempo. O voluntades, mezcladas con evoluciones abortadas. Ya ni sé.
Y la nube, que sigue persistente, parece ya ser algo personal.
Pero sabes, lo cual se lo atribuyes al paso alucinante del tiempo, que finalmente se irá.
La plena retirada de la nube dirá que lo venidero tendrá un sabor reconfortante, un aderezo más alentador.
Más vale sonreír, después de…
Tú estás en un momento, con las vivencias-(des) encuentros-jornadas agridulces-tempestades superadas y a medias terminar, yo en otro. Quizás sea destiempo. O voluntades, mezcladas con evoluciones abortadas. Ya ni sé.
Y la nube, que sigue persistente, parece ya ser algo personal.
Pero sabes, lo cual se lo atribuyes al paso alucinante del tiempo, que finalmente se irá.
La plena retirada de la nube dirá que lo venidero tendrá un sabor reconfortante, un aderezo más alentador.
Más vale sonreír, después de…
martes, noviembre 13, 2007
Pequeño Ideario Carver
No hay caso.
Releo a Raymond Carver (1938-1988) y no me deja aún indiferente esa sencillez espantosa que “decoran” parte palpable de sus relatos comunes, sin arrugas de trasfondo muy quejosas en cuanto a la trama. Mejor dicho y traduciendo al buen castellano, el tipo hacía del extraño efecto de no abusar con artilugios lingüísticos en la especialidad de la casa. Eso sin caer en la legítima desconfianza de pensar que entre los cada vez menos sorbos de lucidez no bebible del autor de “No sabes que es el amor”, surge esa maldita diatriba emocional que acontece contra nosotros mismo cuando nos vemos enfrentados a la simpleza de los cuentos alcanzables.
Carver me lleva hacia lo que debería testificar parte incorregible de mi primera y más espontánea narrativa, en mis escritos de ficción.
Léanlo ustedes, vuelvan a leerlo, ya que al transitar por la concurrida Av. Carver se respira un alucinante aire a fresco.
Ha recién pintado.
miércoles, noviembre 07, 2007
Vía CalderónSin querer queriendo, por esas casualidades tales que debieran de encerrarse en remarcadas letras azules, tuve la oportunidad de conocer a Teresa Calderón, desde el actuar del estudiante distraído que no reparaba mayormente en quién tenía al frente. Y cayendo en el riesgo de sonar algo exagerado, no podría encauzar otro concepto para rememorar aquellas clases cautivadoras emitidas por quien sí respira literatura viviente.
Y eso, en ella no resulta rimbombante.
Su voz, la cual solía entonarse en el matiz cálido y embellecedor para hablar de los que habían remecido parte esencial de su vida, llamaba a mi curiosidad. Porque por momentos, me resultaba muy angustiante resignarme a sólo escuchar fragmentos y no quitarles de las manos los libros que ella tanto atesoraba y que pasaban absolutamente desapercibido en la "cuna referencial" de muchos de los compañeros inquietados por el apuro de una fama audiovisual mal entendida.
Más de una vez, miré por las pequeñas ventanas y cerré los ojos, mientras ella citaba un poema de Enrique Lihn. En sin número de "momentos" alucinaba con poder tener esa capacidad de seleccionar fragmentos y colocar los énfasis pertinentes, definiendo en forma tan fidedigna un autor.
Era una verdadera ceremonia tomada a lo simple del catar literario, proyectada casualmente en la mente del receptor que quería explorar.
Desde entonces no la vi más y me he contentado con ser su lector silencioso.
Y también he sido testigo distante de su relación sana-ficcionada con el escritor Tomás Harris, la cual motivó que naciera una de sus últimas novelas llamada "Mi amor por ti". (Alfaguara, 2005).
En tono de autobiografía, aunque "poco real", relatando pasajes que podrían ruborizar a cualquiera autora tentada en la auto complacencia de sus citas, Teresa Calderón abre su pequeño sarcófago de emocionalidades para dejarse escapar.
Eso como una sana costumbre que muchos deberían de practicar.
domingo, noviembre 04, 2007
Déjame mostrarte el Mundo en mis Ojos, decía una conocidísima canción de Depeche Mode... Así sin más, nuestras miradas nos delatan y dicen quienes somos. Hacia adonde giramos y que trae consigo esa parte sustancial de nuestras proyecciones. Por lo mismo, ya no quiero guardárme tanto y exponer dentro de lo medianamente razonable un indicio menos crepuscular. A contrapartida de quienes caminan en la otra vereda (respetablemente) y quieren borrar su instinto más básico, ocultar y ocultarse, cayendo en la abulia taxativa del escapar.
Es un riesgo, ya lo sé y lo medito. Aunque ya está, no me pidan ir contra lo que no soy. Ni pretendí ser.
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